La cumbre de Cancún

No hay mucho optimismo con la cumbre de Cancún sobre el problema del calentamiento global. Existe, por el contrario, la casi certeza de que los países presentes en la localidad mejicana, si acaso, llegarán a un acuerdo de compromiso , tan gaseoso como el de Copenhague.

Juegan en ello los intereses inmediatos de las grandes economías del mundo, que interpretan cualquier limitación a sus actividades como un esfuerzo para frenarles el desarrollo industrial, y una estrategia encaminada, con el pretexto de la defensa del ambiente, a disminuir el “gap” existente con el de otros países influyentes pero menos poderosos. Entiéndase sobre todo, con las economías europeas.

Es una calamidad claro está. Pero -son solo los políticos los culpables de que esta reticencia se ampare, en una buena medida en el escepticismo de la gente, sobre el papel de la humanidad en el calentamiento global ?

No es así, porque buena parte de la responsabilidad por esa incredulidad es de los propios científicos y de las ONG, que tienen las dudosa estrategia de plantear las cosas desde la óptica de un terco catastrofismo. Es una costumbre en la que suelen incurrir especialmente las agencias vinculadas a las Naciones Unidas, como lo demostró el lamentable manejo de la gripe H1N1 por parte de la OMS, que prefirió pronosticar una pandemia que resultó exagerada y terminó haciéndole mucho daño a esa organización.

En efecto, la práctica de amenazar a la gente con la perspectiva de catástrofes y tragedias, le ha quitado seriedad a una situación que es grave. Porque lo cierto es que existen muchos vacíos e imprecisiones en la indagación de lo que podría suceder en el futuro. Pero en lugar de reconocer que sus datos son parciales e incompletos, las ONG y las centros de investigación suelen reaccionar a las dudas con una agresividad feroz y anticientífica. Y esa actitud genera sospechas que le hacen mucho daño a lo que deberían ser esfuerzos serios para enfrentar lo que puede verdaderamente ocurrir y establecer con honestidad su verdadera magnitud. La aceptación, por una Universidad inglesa de que se estaban falseando deliberadamente los datos y estadísticas sobre el papel de los seres humanos en el calentamiento global, ha tenido un efecto desvastador y de incalculables proporciones para la comprensión del fenómeno y la toma de decisiones serias.

El resultado es que los políticos presentes en cumbres como la de Cancún, se valen de  esas imprecisiones para evadir la adopción de acuerdos  valiosos y vinculantes sobre la situación del planeta, en la medida en que de ese modo pueden evadir el efecto doloroso e impopular de mediadas drásticas en sus respectivos países.

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