El Rembrandt de la historieta

Cuando no existían los juegos de video, reinaban las mal llamadas tiras cómicas, nombre traducido del inglés “comic strip”, mucho menos universal que “bande desinée” o franja dibujada del francés. Las tiras o bandas son un invento americano ya que aparecieron en el siglo XIX con el “niño amarillo”, nombre que dió, por carambola el nombre a la prensa amarilla tras el enfrentamiento entre dos diarios de Nueva York. Poco a poco se fueron diversificando, ya que después de haber empezado unicamente como humorísticas aparecieron variedades policíacas, de aventuras, políticas o de guerra. Algunas de ellas alcanzaron una inmensa popularidad en la década de los años cuarenta del siglo pasado, como Dick Tracy, de la cual un alcalde de Nueva York, Fiorillo LaGuardia llegó a leer el contenido por radio durante una huelga de periódicos. Otras se convirtieron en verdaderos arquetipos, como Mandrake, el mago, Blondie, conocida en español como Lorenzo Parachoques, reflejo del americano empleado de clase media o Don Pancho, el nuevo rico con su arribista esposa, que sin embargo no es capaz de renunciar a los amigotes de sus días de pobreza.
Detrás de las famosas tiras estaban, desde luego, dibujantes, algunos de los cuales se destacaban por su estilo peculiar y el ciertos casos por un verdadero talento gráfico. Entre estos figura con especial brillo, Milton Caniff.
Caniff nació hace un siglo en el suroeste de california. Vendió su primera caricatura a los 12, estudió en la Ohio State University y trabajó como caricaturista en el Columbus Dispatch. En 1.934 el Chicago Tribune-New York News Syndicate le encargó crear una historieta sobre una banda de piratas chinos dirigida por una mujer. “Terry and the pirates” debutó el 22 de octubre de 1.934 y fué dibujada por Caniff hasta 1.946. La tira relataba las aventuras del joven Terry Lee, su mentor Pat Ryan y su némesis Dragon Lady.
Caniff le aportó una técnica cinematográfica a la tira, con close-ups, panoramas y dibujos de los protagonistas fuera del marco de los cuadros. Usó, además el claroscuro para crear imágenes contrastadas en blanco y negro.
Caniff insistía tanto en la exactitud de su dibujos que llegó a acumular decenas de subscripciones a revistas e incluso una panoplia de armas para ser exacto en los detalles de éstas.
Los temas de guerra estaban presentes en sus dibujos y se adelantó a crear un personaje de mujer lesbiana, Sanjak, décadas antes de que tiras como “Doonesbury” y “For Better or Worse” abordaran la homosexualidad.
En 1.947 creó Steve Canyon, un lanzamiento tan esperado que mereció la portada de Time. Las aventuras de Canyon duraron 40 años, pero su popularidad, que nunca igualó la de Terry, cayó en los 60′ cuando los lectores protestaron por la visión excesivamente conservadora de Caniff sobre la guerra de Vietnam, algo que nunca entendió y lo hirió personalmente. Caniff y Canyon murieron en 1.988 dejando un legado insuperable de virtuosismo artístico.

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