Uno de los nuestros…

Según una anécdota, posiblemente apócrifa, el Presidente Franklin D. Roosevelt invitó alguna vez al dictador de Nicaragua Anastasio Somoza a la Casa Blanca, a pesar de las advertencias de sus asesores. Se dice que Roosevelt justificó su actitud diciendo: “Podrá ser un h.p. Pero es nuestro h.p.”

El cuento viene a la memoria a propósito de la embarazosa situación en la que se ha visto el gobierno francés después de la caída del hombre fuerte de Túnez, Ben Ali. Severamente criticados por su tardío apoyo a la Revolución del Jazmín, la actitud de los funcionarios de Paris es un admirable ejemplo de comportamiento interesado y oportunista.

La semana pasada, la ministra de Relaciones Exteriores se refería vagamente a los “movimientos sociales” y proponía la ayuda de Francia a las fuerzas del orden que los reprimían. Una posición que, ahora, ha puesto a algún opositor socialista a pedir su renuncia. La ministra afirma hoy, candorosamente, que lo que ella decía era que se debía ofrecer ayuda al gobierno tunecino para que no usara una fuerza desproporcionadamente en el manejo y control de las manifestaciones.

Alain Juppé, el segundo hombre importante del poder, ha reconocido que su país no vio la cólera de los tunecinos. Y ha ofrecido un cuadro idílico de los 23 años de dictadura del gobernante depuesto: “ En el pasado, la mayoría de los países europeos … miraban a Túnez favorablemente, porque era un país políticamente estable, que se desarrollaba social y económicamente”, ha declarado el también Ministro de Defensa. Pero luego se disculpa: “ello nos llevó a subestimar la exasperación del pueblo tunecino frente a un régimen policial y a una represión severa.”  Y uno se pregunta: ¿ al fin qué  ?

Y así, otros funcionarios franceses tratan de justificar lo que no se explica sino por los intereses económicos y políticos de su país. Porque el otros casos, en los que esos intereses no existen, lo corriente es proclamar la necesidad de respetar los derechos humanos e implantar la democracia. Pero Túnez es un antiguo protectorado francés; y ahora, un cliente útil e importante, donde gobernaba hasta la semana pasada “uno de los nuestros”.

Pero claro, de alguna manera, hay que responsabilizar a otros, y el ministro de industria Eric Besson, ha aprovechado para ironizar al respecto: según él las críticas de Estados Unidos a la inercia francesa se explican porque Washington no tiene que preocuparse por sus ciudadanos, mientras que los franceses son 22.000 en Túnez. “ Es muy fácil para el Presidente Obama decir  bravo y good luck, pero él está muy lejos y hay menos americanos en Túnez que tunecinos en Estados Unidos. Nosotros hemos preferido la prudencia”.

Prudencia que son los primeros en criticar cuando los protagonistas son otros.

Acerca de rasbe

I'm a lawyer. I was a Judge in the Highest Administrative Court of Colombia and now I'm partner in Saavedra Becerra Abogados S.A.S., a lawyers firm. At the same time I'm a n University professor on State Liability at the Javeriana University in Bogotá.
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