Libertad de expresión

Excluídos los libelos y las expresiones de odio, la libertad de expresión se considera universalmente buena. Pero esa libertad es una cosa curiosa. Entre más libre es el discurso, menos valioso se vuelve. En otras palabras, entre menos libre es, más valor e ingenio, y menos parloteo se requieren para expresarse.

Cuando se restringe la expresión, cada palabra de un poeta, escritor o filósofo cuenta. En ocasiones tiene la fuerza de un huracán. Muchos de quienes vivieron en las dictaduras del siglo XX, todavía recuerdan esos buenos tiempos en los que la libertad de expresión era un sueño. En ese entonces, hablar era un arte. Y escuchar también.

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