Cómo se protegen mejor los derechos… ?

El pasado 11 de abril entraba en vigor en Francia la ley que prohibe el niqab o velo de las mujeres musulmanas en lugares públicos.

Comenta Le Monde, que probablemente la ley no podrá ser aplicada del todo, por una figura que allá existe, como entre nosotros, y que es propia de los países latinos: esa monstruosidad jurídica que es la norma que no se aplica, o solo se aplica esporádicamente. Y menciona que en Estados Unidos no existen, en cambio, disposiciones de similar naturaleza. Mientras no haya un atentado al pudor o una amenaza al orden público, una mujer es libre de vestirse como quiera.

Un ciudadano americano, señala efectivamente el periódico, puede andar por la calle como quiera, incluso expresando en la ropa sus convicciones religiosas. Ello hace parte de las libertades de que dispone. Es uno de sus derechos fundamentales garantizados a título de libertad de expresión, protegida, preservada y sacralizada por la Primera Enmienda de la Constitución: ” El Congreso no aprobará ninguna ley que ( …) prohiba el libre ejercicio de una religión, restrinja la libertad de expresión, o la de prensa”.

Los críticos no toman en cuenta, desde luego, que para el legislador francés, al prohibir el niqab en los lugares públicos, de lo que se trata es de remover un símbolo de inferioridad incompatible con los principios de libertad, de igualdad y de dignidad humanas defendidos por el Estado.

En Paris, el velo integral en la calle es el comienzo de la Charia, la marca de la sumisión de una mujer. En Washington es un signo de su libre derecho a escoger vestimenta y religión.

Parecería más fácil inclinarse por la opción anglosajona, si no hubiera el delicado problema del Pastor Terry Jones. Es el extremista religioso que el pasado 20 de marzo quemó el Corán en su iglesia de Florida. El auto da fe buscaba estigmatizar al Islam, una religión que, según el Pastor, alimenta el terrorismo y la guerra.

La Casa Blanca intentó detenerlo sin éxito: Terry Jones no le hizo caso. Su gesto provocó la violencia en Afganistán, especialmente el ataque a la representación de la ONU en el norte del país. Más de una decena de personas fueron asesinadas y otras heridas. Y aunque los culpables fueron quienes plantaron las bombas, el Pastor no es precisamente inocente por lo que pasó.

Pero no había manera de que las autoridades norteamericanas le impidieran quemar el Corán. Ello hace parte de su libertad de expresión. En EE. UU.  todo el mundo puede profanar el Corán  -como la Biblia, los textos de Buda o la bandera nacional- y las musulmanas del país tienen, por ello mismo, derecho a salir de compras portando el velo integral.

En cambio, el día de entrada en vigor de la Ley sobre el velo en Francia, el Procurador de Estrasburgo pedía tres meses de prisión y 1.000 euros de multa contra un internauta que se filmó en directo y se transmitió en la tarea de quemar un Corán, y luego orinar sobre las llamas, por pura diversión.

El espectáculo, felizmente no tuvo consecuencias, pero plantea la pregunta inquietante: cual es la mejor manera de proteger los derechos constitucionales de la gente ?

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.