Amor al enigma ?

Un nuevo descubrimiento de la inmensa cultura Maya, deja sin piso expresamente las profecías del fin del mundo para el 21 de diciembre próximo. Lo que no significa, por supuesto, que ellas y otras parecidas desaparezcan de las redes sociales y de la misma prensa. Todo para tranquilidad de los cronistas desocupados y sin tema.

Porque, alimentados por la cultura promedio de la gente, los rumores que recorren Internet ni tienen ni tendrán fin.  Y no habrá forma de librarse de los comentarios absurdos y las teorías del los complot que atacan una y otra vez la versión oficial del 11 de septiembre, o el asesinato de Kennedy, por ejemplo, o el viaje a la luna, o la muerte de Lady Di, u otros episodios, esta vez nacionales, ante los cuales el solo hecho de atacar las creencias populares puede constituir un riesgo.

Esas cuestiones, más antiguas que la Web y las redes sociales, pero fortalecidas hasta el infinito por ellas, resurgen  todas las semanas con repetitiva insistencia.

Ellas alimentan un ruido de fondo permanente en los comentarios periodísticos, al extremo de que una y otra vez, uno se ve sumergido en conversaciones más o menos serias con parientes,  amigos o simples conocidos que se muestran inflexiblemente persuadidos, apasionados o aterrorizados por teorías irracionales, improbables o insólitas sobre conspiraciones y maquiavélicos planes que hacen peligrar la vida cotidiana, o el futuro de la humanidad.

La importancia del fenómeno entre la gente es sorprendente. Una explicación de los sicólogos  es que la adhésion a las teorías del complot se basa en la creencia generalizada de que las autoridades quieren ahogar siempre la verdad. La gente no se adhiere a esas teorías por su lógica interna sino por la oposición a la versión oficial de los hechos, porque se piensa que los poderosos nos quieren engañar. En realidad, creen los expertos, las teorías del complot no constituyen una amalgama de tesis paranoicas sino una verdadera ideología, una visión del mundo y de la historia.

Lo sorprendente de esa “mitología”, es que, con mucha frecuencia, es necesario que ella se funde en toda una cadena de razonamientos tan compleja y coincidente que desafía todos los cálculos de probabilidad. Con razón decía Bertand Russell, que la gente está mucho más dispuesta a creer lo inverosímil que lo simplemente razonable. Y Guillermo de Occam sostuvo, inútilmente, hace varios siglos, que casi siempre la explicación más sencilla de los acontecimientos suele ser la más probable.

Pero la gente se niega a creerlo; de allí que quizás en el fondo lo que pasa es que todos sucumbimos de vez en cuando al encanto del misterio, aunque éste no exista.

Acerca de rasbe

I'm a lawyer. I was a Judge in the Highest Administrative Court of Colombia and now I'm partner in Saavedra Becerra Abogados S.A.S., a lawyers firm. At the same time I'm a n University professor on State Liability at the Javeriana University in Bogotá.
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