Eva no era una costilla !!

En el Génesis se dice, ” 2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. 
Es así como la Biblia cuenta la creación de Eva, a partir de una costilla de Adam. Pero ese mito explicativo nunca le gustó a Scott Gilbert, profesor de biología  en el Swarthmore College, una universidad americana situada en Pensilvania. A este profesor investigador en efecto, siempre le pareció extraño escoger un hueso desprovisto de todo simbolismo para un acto tan importante como la creación de la mujer bajo anestesia general.  Además, señala Scott Gilbert, un mito semejante debería servir para explicar una lógica diferencia en el numero de huesos entre el hombre y la mujer, lo que no es el caso. De ahí la hipótesis formulada en 2.001 en una correspondencia publicada recientemente por el American Journal of Medical Genetics  (AJMG), y luego incluida en la posteridad de la ciencia improbable:   ¿ y si, por un error de traducción, se le puso a escoger a Dios el hueso equivocado ?

Scott Gilbert se procuró entonces los servicios  de Ziony Zevit. Este especialista de literatura bíblica y de lenguas semíticas en la American Jewish University de Los Angeles le explicó que la palabra hebrea utilizada en la descripción de la operación divina significaba efectivamente “la costilla”, “el costado”,  o “el flanco” (de un humano o de una montaña), pero que también podía tambien tener el sentido de “bisagra”, ” de  “viga”,  o de “columna”, en síntesis, describir un elemento de estructura, de soporte, de sostén. Eso era exactamente lo que esperaba Scott Gilbert que ya tenía una cierta idea sobre el hueso que Dios podía haberle sustraído al hombre, y que le sigue faltando hoy.

Se trata del báculo o baculum, palabra latina que significa “cetro” o “bastón”. Numerosos mamíferos machos están provistos de él y en especial nuestros primos más próximos, los chimpanzés y los gorilas. Se trata de un hueso que, en el momento de la cópula, está insertado en el pene, lo que es práctico para lograr una erección rápida sin esperar que todo el sistema hidráulico sobre el cual reposa la reproducción humana  se ponga en movimiento. Algunos coleccionistas son aficionados a él y, por 65 dólares es posible adquirir un baculum de  morsa de 60 cm (allá verán los compradores qué hacen con él)). En 2007, un hueso de pene proveniente de una especie de morsa extinguida hace miles de años se vendió en 8.000 dólares. Hay que precisar que la reliquia medía 1,40 metros.

Fuera de algunos raros casos patológicos de osificación de pene (¿ penal ?), el hombre perdió ese utensilio en algún momento de su evolución y esa ausencia no debió pasar desapercibida para los pueblos de la Antigüedad que vivían muy cerca de los animales.  Para Scott Gilbert y Ziony Zevit, la creación de Eva podría muy bien ser un mito explicativo de esa desaparición misteriosa. En efecto, el hebreo utilizado en la Biblia no posee “ningún término técnico para designar el pene y se refiere a él mediante numerosos circunloquios”. De pronto se puede decir con propiedad que la “columna” o la ” viga” -aparente o no-, de Adam es una cosa muy distinta de una simple costilla…. Además, según los autores de esta correspondencia a la AJMG, engendrar otro ser a partir de un hueso situado en el órgano reproductor es simbólicamente más fuerte que escoger un hueso cualquiera que se encuentra  de a (dos) docenas en el cuerpo humano.

Finalmente, Scott Gilbert con una buena dosis de humor, deja para el final un sutil argumento anatómico. El texto del Génesis, al decir que que Dios ” cerró la carne “ al término de su intervención quirúrgica, sugiere una cicatriz, o una sutura. Ahora bien, si se examina el cuerpo humano, la única cicatriz que aparece es el ombligo (que, con toda lógica no debían tener ni Adam ni Eva), y que, además, no está situado al nivel de las costillas. Por el contrario, hay una magnífica sutura a todo lo largo del órgano reproductor masculino, el rafe perineal, línea que recorre toda la base del pene, el escroto y el perineo. Si la hipótesis de   Gilbert y Zevit es correcta, se entiende mejor porqué Dios durmió a Adam antes de operarlo y el mito de Eva mata dos “pájaros” de un tiro, explicando a la vez la ausencia de baculum y la presencia de esa sutura  (que es en realidad una marca del momento en que, durante la embriogenesis, pliegues y bordes de la zona se sueldan para dar los órganos genitales masculinos).

“Hasta los cuarenta años yo creía que eso era un hueso”, decía el Rey Enrique IV  de Francia, hablando de la parte viril de su anatomía. De ahí en adelante debió desencantarse bastante.  Y en todo caso, el asunto lo lleva a uno a pensar que, por lo menos en esta materia, la Naturaleza no ha mostrado ser especialmente sabia.

(Basado en Le Monde)

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