El Mundo que viene

¿ Como será el mundo que nos espera después de la Pandemia ? Si se juzga por la acumulación de predicciones, análisis, exámenes y estudios que aparecen todos los días, ya todo está dicho y previsto. En efecto, uno tras otro desfilan por los medios los filósofos recordándonos que ya ellos habían decretado desde hace tiempo la irredimible decadencia del hombre, condenado inexorablemente a pagar por sus culpas tarde o temprano; el futuro dependerá entonces de si la humanidad deja pasar la oportunidad de regeneración que se le ofrece. Los sociólogos, con su habitual y perenne indignación, se ufanan igualmente de haber vaticinado la caída: la sociedad ha estado sumergida en la injusticia y será muy difícil que se salve, a menos que adopte las medidas que ellos vienen exigiendo desde hace más de un siglo. Los historiadores nos recuerdan despiadadamente que esto ya ha ocurrido muchas veces y grandes serán los desastres como siempre han sido. Y los sicólogos y los economistas y los politólogos y los internacionalistas, y los ecologistas y los juristas, y todo el mundo está aprovechando su cargo de hora mediático para aportar su grano de hiel a la preocupación general.

Pero, ¿será que de verdad el mundo ya no volverá a ser el mismo de antes ? ¿Será que cambiarán los paradigmas y habrá un recomienzo de todas las cosas, como nunca antes ha sucedido en el devenir de la sociedad ? ¿Cambiarán las relaciones sociales (y sexuales) ? ¿ Habrá un novedoso reparto geopolítico en el orden internacional?


Hay que parecer pesimista, pero con el pesimismo de quienes nunca hemos creído en la fábula rusoniana de la bondad esencial del hombre. El hombre no es ni bueno ni malo sino simplemente natural porque es parte de la naturaleza y ella tampoco es ni lo uno ni lo otro. Y por eso hay que atenerse a la historia y a la experiencia: el hombre no cambia esencialmente. Nunca lo ha hecho. Después de los grandes desastres se le despierta sin embargo la energía creativa pero también el deseo de gozar de la vida: tras la Gran Peste Bubónica vino el despertar artístico del Renacimiento, sin renunciar las guerras y a las ansias de conquista. Tras la Gripa Española se inició el frenesí de los años veinte, con su liberación artística y sexual, pero emergió también el nacionalismo que hundiría de nuevo al mundo en la más devastadora de las guerras. El hombre no cambia, y por eso tras la Pandemia actual, habrá una nueva ola de diversión y frenesí y la recuperación muy rápida de las economías, pese al entusiasta presagio de la prensa que en aras de sus utilidades comerciales goza asustando a todo el mundo.

En cuanto a la geopolítica, es poco probable que China, de quien se viene pronosticando el dominio del mundo desde hace 400 años, lo consiga. No tiene esa capacidad.

Los europeos, por su parte, aprovechan para cobrarle a Estados Unidos el haberlos rescatado del desastre de la guerra que ellos iniciaron hace 81 años y que terminó dejándolos en ruinas. El apoyo americano, interesado desde luego, les permitió desentenderse de la amenaza soviética y dedicar sus esfuerzos a la recuperación económica y al perfeccionamiento del Estado de Bienestar que ellos atribuyen a la superioridad de su democracia exclusivamente. Ahora se solazan comprobando que sus benefactores ya no tienen el leadership mundial.

Pero la unidad de Europa no ha resistido el asalto del Coronavirus. Por el contrario, lo que se ha comprobado es la ausencia de solidaridad entre los Estados más ricos y los mas afectados de la Comunidad. Solo la evidencia de la ruptura total ha permitido finalmente que se llegara a un plan de salvamento. Al final, sin embargo, un fallo del Tribunal Constitucional alemán, ha vuelto a someter a las instituciones comunes y en especial al Banco Central Europeo a una peligrosa inestabilidad. Lo que, además pone en evidencia el hecho insólito de que en las fechas en que se conmemoran los 75 años su derrota en la Segunda Guerra Mundial, Alemania extiende su dominio no solo económico sino jurídico sobre todo el continente.

Pero ninguna de esas situaciones es consecuencia de la pandemia. Por el contrario, ella no ha hecho más que desnudar la realidad. En ese sentido, como lo han afirmado algunos, simplemente se ha encargado de acelerar la historia.



Acerca de rasbe

I'm a lawyer. I was a Judge in the Highest Administrative Court of Colombia and now I'm partner in Saavedra Becerra Abogados S.A.S., a lawyers firm. At the same time I'm a n University professor on State Liability at the Javeriana University in Bogotá.
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